AGENDA POLITICA

Ayacucho – Buenos Aires

El Archivo

A siete años de la pueblada que dividió a la sociedad de Ayacucho

Hace unos días se cumplieron siete años de la denominada “pueblada”. Un hecho que mostró la división social reinante en aquel 2011. El hartazgo de una parte de la ciudadanía a un gobierno. El papel de los medios Nacionales. Las sospechas infundadas. El mal manejo político de la situación y la Iglesia como factor de poder. A pesar de aclararse todo, para muchos nada fue igual.
Esta es la crónica, con la versión de varios periodistas y políticos que vivieron de cerca aquellos hechos. (Archivo 2015)

Han pasado siete años del denominado caso “Antonia”, un hecho que a la fecha aún muchos tienen una sola versión de lo ocurrido: Los que piensan que se usó el desgraciado hecho para derrocar al gobierno del entonces Intendente David y los que creen que la reacción de la gente fue producto del clima social incentivado por el propio Jefe Comunal.
Para otros es muy difícil explicar lo ocurrido si no se toma la real dimensión del tiempo y momento que se vivía allá por el 2011, con varios hechos de inseguridad en el medio, un gobierno municipal que después de 8 años, con una forma muy particular de conducción, muy desgastado atravesaba los últimos meses, antes de intentar ir por un tercer período.
El clima no era el mejor, la división social estaba y se le sumaba la campaña política donde un frente electoral se perfilaba como una opción, compuesto por la UCR y el MUPA; la Coalición Cívica y el reciente creado Justicia Social, cuyo candidato era el mismo concejal que había denunciado desde su banca varios ilícitos en la administración que intentaba extender su mandato cuatro años más. En el medio estaban varios hechos de inseguridad que los partes policiales demoraban en informar, y eso iba generando en la calle la sensación de “acá algo grave va a pasar…”.
Y pasó, pero no como muchos vaticinaban, igualmente no esperaron certeros datos y el cansancio de varios se hizo oír en una marcha multitudinaria que se concretó alrededor de la plaza, terminando de la peor forma, con una represión de muchos que fueron a gritarle “asesino” y a apedrearle la casa al intendente.
Cerca de las 16 horas, del 26 de julio del 2011, algunos medios de prensa, redes sociales y el “boca en boca” hablaban de un terrible hecho ocurrido en un domicilio donde unos delincuentes habrían entrado a robarle a una joven madre, teniendo como saldo la supuesta muerte por asfixia de su beba de tres meses.
Unos vecinos convocaban a una marcha por las radios, que saldría desde las puertas de la iglesia, como una forma de protesta a una situación que ya era insostenible. Acá entraba en escena una institución que tiene mucho peso en algunos sectores en nuestra ciudad: la iglesia, con un cura, en ese momento Miguel Ángel París, que gritaba “estamos cansados de la inseguridad”.
Con un gobierno que en un principio se quedó con la versión de la policía, y por eso no visualizó lo que se venía, el descontento de más de mil quinientas personas que marcharon alrededor de plaza golpeando sus manos en señal de clara protesta e indignación.
Cuando todo parecía que terminaba, antes de pedir a los presentes “ir a sus casas”, se agrega una vuelta más, vuelta que la columna no siguió el mismo recorrido, sino que se dirigió a la comisaría donde comenzaron los primeros disturbios. El resto fue lo que salió en todos los medios nacionales, un grupo de gente apedreando la casa del Intendente, la policía reprimiendo y comenzaba allí una división que a la fecha de hoy, muchos no pueden resolver.

Cronología de los hechos

Marca encabezada por el Padre París y dos convecinos

La administración David llevaba sobre sus espaldas 8 años de gobierno, al lógico desgaste de estar en el poder por tanto tiempo, se le sumaban denuncias por corrupción, cansancio general y en el último tiempo una seguidilla de robos que la gente se enteraba por los propios damnificados, ya que los partes policiales llegaban muy lentos, la idea de un alto funcionario era “no mover las aguas”.
Ese miércoles 27 de julio, a menos de 20 días de las elecciones PASO, la noticia que salió a la calle era que unos delincuentes habrían entrado a un domicilio particular, y en el robo asfixiaron, lanzando una frazada sobre la cuna, a una beba de tan solo 3 meses. Luego se habrían dado a la fuga.
La madre en su desesperación acudió a los vecinos, al instante estaba la policía y vecinos. El hecho, relatado así era de extrema gravedad, inmediatamente la gente montó en una indignación que fue canalizada a través de una marcha, convocado por unos vecinos y con el aval del entonces párroco París.
Con el correr de las horas, el Comisario Ostoich se comunica con el Intendente Darío David y le informa que “no hay nada raro, nada fuera de lugar como para decir que acá robaron, igual estamos investigando”. A los pocos minutos, desde el hospital le explican al Jefe Comunal que la muerte no fue violenta, había un 80% de seguridad que había sido por lo que se denominaba “broncoaspiración”. El poder de turno se relajó, muchos se quedaron tranquilos que nada grave había pasado y que era cuestión de tiempo para que el Fiscal llegara o en todo caso diera las instrucciones.
Al caer el sol, una dos mil personas estaban marchando al rededor de la plaza, encabezados por el Cura de la ciudad quien alentaba a todos a promulgarse en contra de la “inseguridad reinante”.
David les dijo a sus colaboradores que quería ir a esa marcha, el círculo que lo rodeaba en este tiempo le aconsejó que no, que la gente estaba muy alterada.
Al rato le avisan al Jefe Comunal que una columna de gente se dirigía hacia su casa, y que las cosas no estaban del todo bien. A la policía se le había ido el asunto de las manos, por lo que ya estaban en viaje efectivos de la ciudad de Tandil, pertrechados con el equipo anti motín.
Después vino el caos, el Intendente los esperó en la puerta de su casa para explicarles que la justicia estaba trabajando.
Comenzaron a volar piedras, vinieron los gritos de “asesino”, “que renuncie” y aparecen los seguidores del Jefe Comunal como a “proteger”, el episodio dio para que vecinos de una misma comunidad, unos tan cerca del otro se enfrenten de una manera tan irracional, todos con sus justas razones, que quizás no se vuelva a ver algo así por estos lados, o por lo menos se augura que jamás ocurra.
Esa noche las redes sociales se unieron en un fuerte reclamo, los medios nacionales comenzaron a levantar la noticia y al otro día, el caso “Antonia” se expandió por todo el país.

Scioli, De Narvárez y los medios nacionales

Cobertura de los medios nacionales

En el 2011 la provincia de Buenos Aires iba a la elección de Gobernador y las encuestas daban a un Scioli adelante y un Francisco De Narvaéz, por la UCR, como inmediato perseguidor. El “colorado” basó toda su campaña en el tema de la inseguridad, y este hecho para muchos medios nacionales podría ser una buena oportunidad de poner en jaque al gobernador de ese momento. Ayacucho amanecía con una parva de periodistas de medios radiales, escritos y televisivos que recorrían la ciudad hablando con los vecinos, muchos tuvieron sus 5 minutos de fama, analizando y comentando cosas que hoy visto a la distancia quizás los ponga colorados de la vergüenza, como el caso de la “amenaza de un Peugeot con vidrios polarizados” a un productor agropecuario. Al rato de denunciar en la radio esa actitud sospechosa, unos cazadores de liebres se aparecían en los estudios a decir que ellos “estaban trabajando, no amenazando ni apuntando a la gente”.
Atento a esto, desde el propio Gobernador, ministros nacionales y provinciales tenían contacto permanente con el Intendente, para saber que había ocurrido y para ver como podían contrarrestar esta noticia que electoralmente los ponía en un lugar de desventaja.
Para la tarde del primer día una madeja de hipótesis recorrían la ciudad, el Fiscal Bensi, a cargo de la causa, le volvía a informar que los datos recolectados al momento, más el primer análisis forense reforzaban cada vez con más fuerza la hipótesis de que en ese domicilio no había ocurrido ningún delito. A la noche, con las cámaras nacionales como ojos del país, se volvía a convocar una marcha, siempre como punto de partida la iglesia, pero esta vez con mucho menos gente y con el decorado de varios seguidores de David en una esquina observando el paso de la columna que dio una vuelta manzana en total silencio.
El resto de los días fueron casi similares, lo único que la marcha comenzaba cada vez más tarde y con menos gente. David es invitado al programa oficialista 678 donde expone su versión, acusa a la oposición de usar este hecho políticamente, junto con el cura y la Sociedad Rural. Y precisamente, la entidad que nuclea a los productores ganaderos de nuestra ciudad, abiertamente solicitaban mediante nota en el diario local LA VERDAD, a acompañar la marcha.
La sociedad estaba dividida entre los que pensaban que era hora de la retirada de David y los que creían y creen que esto era una jugada política, en esa puja, el oficialismo no logró manejar muy bien la información, a pesar de tener datos concretos y certeros. Las contactos con los medios nacionales y locales era en la casa del propio Intendente, quien afectado anímicamente relataba los avances del caso, ahora con la espera de la autopsia que se estaba realizando en la ciudad de La Plata, como para tratar de lograr más objetividad en aquellos que insistían que desde el poder político se estaba tapando la verdad.
Ya antes de la semana, los medios nacionales se olvidaron de Ayacucho, y los locales se manejaban con mucha cautela, menos FM 88, que al estar abiertamente enfrentados con el Intendente, no tenía acceso ni al Jefe Comunal ni a los funcionarios. “Vos viste las cosas que decían por el canal América…como querés que habláramos…” recordaba un ex integrante del equipo de gobierno. El propietario de la radio salía con su móvil de televisión en directo a través del canal América Noticias y TELEFE todas las noches.
Entrando el fin de semana ya el caso no era noticia y solo quedo la división social, los medios locales y una campaña política que entraba en su tramo final. Solo volvió Ayacucho a los primeros planos cuando se dio a conocer el resultado de la autopsia, indicando que la beba había fallecido por “broncoaspiración” y que no presentaba signos de violencia. Ya para esta instancia, se manejaba en la fiscalía la hipótesis de que el hecho podría haber sido inventado por la madre de la nena ante la desesperación de encontrar su hija sin vida. Los relatos tenían contradicciones permanentes, las pruebas recolectadas decía otra cosa y el fiscal que habría dicho: “esto tiene una sola salida, y es la confesión de la mamá…”.
La campaña política, donde ningún candidato hizo mención a este hecho, es más fue completamente ignorado en todas las salidas radiales, debates o actos proselitistas, estaba llegando a su fin, y en Ayacucho ya se palpaba un ascenso muy evidente en el candidato de la UCR –MUPA, por encima de los de Justicia Social y Coalición Cívica. Pero la campaña, como en la comunidad el ambiente era espeso, sobre todo en las acusaciones mutuas de simpatizantes de uno u otro candidato.
El domingo 8 de agosto, la noticia fue que la madre de la beba había confesado ante el Fiscal Diego Bensi que todo había sido un invento, ante la desesperación de ver a su hija sin vida. Al domingo siguiente, y como para que un sector de la ciudadanía aún piense que este hecho incidió en el resultado arrojado por las urnas, el peronismo perdía, después de 25 años una elección por tan solo 70 votos, cambiando el escenario político hasta el mes de octubre, fecha de las elecciones generales. A la distancia muchos evitan hablar de este tema, cuando todo se aclaró nadie salió a disculparse con nadie, y como para agrandar la grieta, el Intendente tuvo varios encontronazos con quienes estuvieron en su domicilio, no ayudando como dirigente a apaciguar las aguas. Otros creen que ese ambiente de violencia era generado por el propio ejecutivo por su forma de proceder y que este hecho fue el desencadenante del cansancio que venía acumulando parte de la sociedad. Igualmente todos evitan hacer mención, porque sacó de cada uno lo peor, más allá que todos tienen sus argumentos entendible y concretos como para justificar su accionar. Pero en el fondo todos saben que este hecho fue una bisagra en la sociedad de Ayacucho.

En Primera Persona

ALGO MUY RARO…

“Un periodista de un medio nacional –relataba un convecino habitué a un café céntrico donde se juntaban todos-, me dijo acá hay algo muy raro, llegamos como las 10 de la noche y tocamos timbre en una casa, salió una señora, nos presentamos y cuando le consultamos, nos resaltó que no se podía vivir en el pueblo por la inseguridad. Yo le dije al camarógrafo, “¿viste?, nos abrió la puerta a las 10 de la noche, somos cuatro caras desconocidas y ni nos pidió la credenciales…En Capital ni loco te atienden”. “Después otro –seguía la misma fuente-, habló de situación insostenible, porque le robaron las botas de la caja de la camioneta. Desde el vamos esto se sabía que se caía…” Existen muchos relatos de estos, que dejaron al descubierto la idiosincrasia de nuestro pueblo, que ante la mirada de los medios nacionales que miden con otra vara las cuestiones relacionadas a la inseguridad. La mayoría pedía fotos, teléfonos de los familiares o datos que pudieran, aunque sea una farsa, llenar el minuto de aire.

DARIO DAVID

Esto se usó políticamente Para Darío David (foto en 678), el ex Intendente, no es sencillo volver a hablar del tema porque con el correr del relato es como que se empieza a “maquinar” con lo que pasó. Mantiene aún años después su postura de que esto se usó políticamente para ganarle una elección, que muchos de los que hoy están en el gobierno “fogonearon” el tema. “A mi la policía me dijo que todo era muy raro, así que para la tarde manejábamos la información que el hecho como lo relataba la mamá no había ocurrido, en el mismo Hospital me dijeron que no había signos de violencia en la beba” recordaba el hoy el Presidente del PJ David. “Ahí me quedé muy tranquilo, porque la verdad estaba muy mal al saber que podrían haber matado una criatura –proseguía quien comandaba los destinos del pueblo en ésa época-, pero bueno, había que esperar, esos datos no los podíamos decir hasta que el Fiscal no lo confirmaba. Al rato había personas tirándome piedras en mi casa, insultando; me decían asesino, ¿vos podes creer que personas que viven en el mismo pueblo te puedan acusar de matar a alguien?, yo les quería explicar que teníamos que esperar, no sabés lo que fue eso, me costó mucho poder procesar todo lo que pasó”. Después David hace su lectura “muchos de los que me gritaban asesinos hoy están o trabajan para este gobierno, esto lo impulsó el cura y la Sociedad Rural, sin saber que pasó ya se montaron en que era un asesinato, y muchos políticos lo usaron como trampolín, sacaron rédito de este desgraciado hecho, eso es de una bajeza que no tiene nombre, es muy lamentable”. Sobre la resolución del caso, el actual candidato a Intendente del PJ contaba “Yo hablaba mucho con Bensi, el Fiscal, pero me llamaban Scioli, Randazzo mismo, muchos ministros, la verdad me sentí muy acompañado, encima los medios nacionales estaban con el tema de la inseguridad, hablaban de “escalada de la inseguridad”. Un domingo me llama Bensi y me dice “Intendente, la mamá de la nena acaba de confesar todo, si usted quiere puede comenzar acciones legales”. Yo le dije que no, que no juzgaba a la mamá, nadie sabe como podemos reaccionar ante una cosa así, yo solo quería saber que había pasado, fue una tranquilidad enorme. A los que si juzgo son a los que se subieron a este lamentable hecho, a los que lo usaron para desgastarme…” David cierra diciendo “esto podría haber terminado muy mal, no se sabe como se puede reaccionar en masa, mi hijo se vino de Mar del Plata como a 160 KM, mirá si le pasaba algo en la ruta, ¿que hago yo?, ¿Qué tengo que hacer…?. Ahora, cuatro años después me cierran muchas cosas….por algo muchos estaban interesados que esto hubiera terminad de otra manera, como te dije es lamentable, habla muy mal como personas montarse en ese desgraciado hecho…”. Muchos que concuerdan con David, reafirman sus conceptos dos años después de la pueblada, cuando en el 2013 la actitud del Párroco París y parte de la sociedad fue totalmente distinta en el caso de la joven Rocío Videla, más precisamente durante la marcha por el pedido de justicia.

MAURICIO GARCIA MACCHI (Periodista TV5 y FM88)

A ese hecho lo viví como todo el mundo, me despierto de la siesta con los mensajes de “robaron en la casa de y mataron a una beba”. Así que me fui para el lugar tratando de poder ver que es lo que había ocurrido, tratando de recolectar datos pero no había ninguna versión oficial, nadie comunicaba nada, te esquivaban de todos lados, ni siquiera en forma extra oficial. Después se desencadenó todo lo de los medios nacionales, esa noche tuve que hablar para TELEFE con Germán Paoloski quien te preguntaban que es lo que había pasado y como no teníamos nada, querían que habláramos de la sensación de pueblo, y eso decíamos, lo que veíamos, sensaciones. Al otro día movimos temprano, a las 7 estaba yo con el móvil frente a la casa, porque salíamos para América y A24 y también para TELEFE que mandó un periodista. Yo me basaba en ellos porque tenían más experiencia. Para nosotros como medio era mucho más difícil acceder a los datos, había una especie de desavenencias con el gobierno de turno, para los otros canales los datos los conseguían más fácil, de hecho el Intendente habló con Canal 13 y yo mandé a mi hermano y lo sacaron corriendo. Yo hablé con vecinos, con un testigo que fue llamado por la policía y cuando le pregunté me dijo que había visto pisadas, es decir todo el mundo estaba contextualizado en que el hecho ocurrió, muchos hablaban de un auto, de ver gente, fue todo muy confuso. La mayoría los primeros días creían que el hecho pasó, que fue real, a los días había una división entre los que le creían al intendente y los que pensaban que hubo un robo. Yo en lo particular me manejé muy cauto, siempre decía que información oficial no tenía. Ahora los medios querían “sangre”, querían cualquier cosa que involucrara al Intendente o a la oposición, querían algo que “vendiera”. Porque el arranque fue complicado, con la marcha y el encontronazo en la casa del Intendente. Para mi ese hecho fue la gota que colmó el vaso, la gente estaba cansada de un montón de cosas, de un gobierno y se manifestó así. Si vos me preguntas que culpa tuvo el Jefe Comunal, te digo que ninguna, al contrario se manejó muy bien, muy cauto. Lo que pasa es que había intereses políticos muy grande, no solo a nivel local sino a nivel nacional, estábamos en época de campaña y el tema inseguridad estaba en el tapete. Ahora visto a la distancia, fue todo una locura, los que agredieron a Darío (David) frente a su casa, eran los mismos que estuvieron al otro día en la “contramarcha”. Después todo se aclaró, y los medios nacionales no llamaron más, cosa que en la primera semana era muy fluida las comunicaciones, por el tema y por otro lado por nuestro trabajo, ya que al tener TV5 un móvil equipado, de primer nivel, al canales le sale más barato que tener uno de ellos parado 5 días. Ahora quiero decir también que en algunos informes de los medios nacionales te sacaban de contexto, yo jamás, te lo puedo perjurar, culpé al Intendente municipal, yo solamente relataba las sensaciones de la gente, lo que la calle decía; igualmente fue un año políticamente complicado, hay que remontarse a esos años para entender algunas cuestiones sobre todo si no eras del “palo”.

SERGIO SILVA (Periodista de CableVision)

Como se presentan las noticias grandes, las importantes, siempre es curioso. Llegan y cambian algo para siempre. Así fue aquello. Una tarde más, no un gran día, parecía estar oscuro. Uno más hasta que promediaba la tarde. Alguien preparaba un mate, otros esperaban el diario de manos del repartidor, varios negocios estaban por jugar el segundo tiempo. Recuerdo que tenía que reparar mi PC y llegaba casi tarde para hacerlo y cuando estaba por arrancar me llama mi hermano y me cuenta que estaba cortada la avenida y varias personas en la esquina. Tal vez un choque. Voy y en el camino otra llamada que me decía que había ahora ya varias personas. Veo la camioneta que creí de Carlos Soto parada en la mitad de la calle y una bicicleta arrojada cerca del cordón de la vereda. Pienso esta Avenida siempre angosta justo él (del equipo de Seguridad Municipal) viene a tirar a un ciclista. Estaciono y el recuerdo es ver al “negro” Vilches que discutía con alguien por un choque en la esquina de 9 de julio. Por curiosear alguien le había chocado su rural 504. Varias mujeres lloraban y pregunté ¿está grave? ¿Quién? ¿El de la bici? ¿Qué bici? ¿Por qué lloran? Y la historia que se conoce. Supe que no volvería a casa ese día. No quise moverme del lugar. Llamé a mi compañero y le advertí que viniera “con todo”. Lo que tanto habíamos escuchado y repetido con apocalíptico tono en medio de aquella ola de inseguridad y asaltos había pasado. La noticia era tan fuerte, golpeaba tan duro que aun con principios claros como la ausencia absoluta de alguien que viera algo y el retraso para que le colocaran una carátula a la causa no llegaban a poder contener ni a los medios que estaban y mucho menos a gran parte del pueblo. De ahí la marcha. La plaza, la comisaría y la casa del Intendente. Los tres mil, los dos mil y los mil. El Jefe de la Departamental que no tuvo mejor idea que hacer llegar por calle Arroyo a la infantería que aguardaba en el Acceso Perón el llamado. Para dar seguridad a la casa de Darío David de los 10 pibes que azotaban sus puertas y ventanas dispararon a la gente que había quedado en la vereda de la biblioteca o en la calle justo cuando un vecino salía en vivo para Todo Noticias. Después que pasó “la pueblada” salimos al aire con el noticiero. Era tarde y con el material sin editar. Llamaban desde los principales medios capitalinos y de toda la zona. Nos dimos cuenta de lo oscuro que estaba Ayacucho porque para que la cámara pudiera mostrar Eduardo le colocó el lente infrarrojo y las imágenes de la calle terminaron quedando en blanco y negro. El golpe seco y expresivo, rabioso, de las miles de palmas girando por la plaza aun estremece. Era tarde y era cierto, Ayacucho estaba oscuro.

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