AGENDA POLITICA

Ayacucho – Buenos Aires

En el Recuerdo

Un 30 de octubre del 83: Democracia para siempre

Escribe: Eduardo Volonté (*)

Hoy usted lector, se viste como quiere, escucha la música que quiere, lee lo que quiere, mira la TV y el cine que quiere, anda por donde quiere, opina y piensa lo que quiere, hace lo que quiere.
Hoy vivimos en democracia. Pero no siempre fue así.
Hace 30 años, la censura decidía lo que se podía escuchar, leer, escribir o mirar.
Eran tiempos en que pensar, opinar, andar o hacer, podía significar convertirse en un desaparecido.
Eran tiempos en que la vida no valía casi nada, y en los que fuimos a una guerra absurda como Malvinas.
Eran los tiempos de la dictadura militar, del autoritarismo.
Las elecciones del 30 de Octubre de 1983 –que acá recordamos- constituyeron el fin del período más oscuro y sangriento de nuestra historia y la recuperación definitiva de la democracia.
Quien firma, debutó con su voto en 1973, y debió esperar diez años (y que década…) para poder ejercer ese derecho nuevamente.
Por eso, recordar aquellas elecciones de hace treinta años, la campaña electoral, ese despertar colectivo de ansias de participación, resulta un agradable ejercicio de memoria.

El clima preelectoral en Ayacucho no fue diferente al resto del país. Tantos años de temor, de marginación y restricciones no solo políticas sino de todo tipo, provocó con la cercanía de las elecciones un afán de protagonismo, de escuchar y debatir propuestas, de participar, que superó todos los cálculos previos. Incluso los más optimistas.
Afiliarse, acercarse a un partido político, sumarse a los actos y campaña, eran cosa de todos los días. Participar era la consigna.
Jóvenes que hacían sus primeras armas en la política junto a veteranos de numerosas campañas confluían en los locales partidarios para ir en forma tumultuosa dando forma a la esperanza de hacer realidad la democracia nuevamente.
Así Ayacucho fue testigo de una sucesión de actos y charlas partidarias, de visitas a las zonas rurales y barrios de la ciudad, donde los candidatos de los distintos partidos exponían sus ideas; intentaban captar el voto ciudadano.
Ese 30 de octubre, con cada voto emitido libremente, comenzaba a vislumbrarse un profundo cambio institucional que tendría inicio de concreción con la asunción el 10 y 11 de diciembre de los gobernantes elegidos por la voluntad popular.
De allí en adelante, con avances y retrocesos, con alegrías y también tristezas, comenzaba otra historia. Ésta que día a día estamos construyendo entre todos.
Hoy llevamos 30 años ininterrumpidos de vida democrática, haciendo natural y cotidiano, lo que era impensado en los tiempos de la dictadura.
Todas esas cosas que hoy podemos hacer y que resultan tan obvias y naturales, son producto de vivir en democracia.
Claro que no vivimos en un país perfecto y no es la nuestra una democracia perfecta. Por supuesto que la democracia tiene todavía muchas deudas pendientes con los argentinos.
Terminar con la exclusión social y la marginación, redistribuir de manera más justa el ingreso, combatir la pobreza, garantizar la seguridad ciudadana, promover el crecimiento integrado y armónico de las distintas regiones del país, ofrecer una educación de excelencia, consolidar y mejorar la calidad institucional, son solo algunas de esas deudas.
A 30 años de haber recuperado la democracia, es justo y válido recordar, valorar y reflexionar sobre el significado de este aniversario.
También tenemos que renovar el compromiso de continuar fortaleciéndola, mejorándola, atacando a fondo los problemas que persisten.
Pero por sobre todo, es necesario diseñar la agenda con los nuevos temas, imaginar y diseñar entre todos que país, que provincia y que Ayacucho queremos para los próximos 30 años de democracia.

(*)
Militante Radical
Electo Concejal en 1983
Secretario de Gobierno 1983 – 1987
Presidente Comite UCR
Presidente del HCD
 2011-2015
Actual Concejal 

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